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Empezando a vivir solo: situaciones típicas

by • 12 noviembre, 2014 • DRAMARAMA, MI CASA ES TU CASA, TOP 5Comentarios desactivados7493

 

En algún momento a todos nos ha aterrado la idea de emprender la aventura de independizarnos y cortar el cordón umbilical. No estás solo.  Hay situaciones que  compartimos y alucinamos, pero que el tiempo se ha encargado de ayudarnos a vencer (bueno, quizá no todas).

1. Efecto chinito: ¿Otla vez alóz?

La misma receta extraordinaria de salchichas o de ensalada de atún que descubriste los primeros días, lleva repitiéndose en loop por meses.  Lo único que corta esta rutina son:  las quesadillas, el cereal o la pizza a domicilio.

2. ¡Hola playera Wild in Cabo!

Lograste vaciar el clóset, lo que nunca pensaste ocurrió: qué mejor manera de usar todo tu guardarropa que agotando todos los recursos de ropa limpia posibles.  Y es que lavar las tandas de ropa blanca, ropa obscura y ropa de color no vale la pena si son 4 prendas, mejor que se acumulen. Tocas fondo cuando ves que la playera que te trajeron tus papás en su viaje de aniversario número 20 de “Wild in Cabo!” se asoma inminentemente debajo de tu suéter de cuello en V.

3. La caja multiusos

Cuando la empacaste estabas seguro de que las figuritas de acción  que llevas 15 años coleccionando podrían tener un lugar especial en tu nueva casa. Cuando empezaste a desempacar, tus figuritas de acción pasaron a ser la última prioridad. Sin embargo, esa caja te ha servido como buró, banco y hasta mesita de piso.  La mayoría de las veces la multi-caja llega a la bodeguita o clóset de tu casa y te acordarás de ella hasta la próxima mudanza.

4. El sillón ideal

Es muy sublime el momento en el que encuentras ese sillón ideal que cabe justo en el espacio que tienes en tu casa. No nada más es perfecto en forma, sino que el color levanta por completo ese lugar sin ser demasiado formal.  Pero nadie te prepara para el golpe de realidad que es darte cuenta de que el sillón ideal cuesta chorrocientos mil pesos. A partir de aquí hay dos caminos: endrogarte a 68 meses sin intereses o correr a buscar opciones región 4 de ese sueño hecho mueble llamado sillón.

5. El ayuno prolongado

Llegaste muy tarde de trabajar y no tuviste ganas ni fuerza para hacerte de cenar y preferiste dormir y desayunar “bien” al día siguiente, pero no contabas con que el cansancio te traicionaría y te haría quedarte dormido 40 minutos más en vez de los 5 acostumbrados.   Llegas a la oficina corriendo y recién a las 12 pudiste escaparte por el primer alimento ingerido en las últimas 18 horas: una bolsa de papitas.

 

 

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