e

«Pagar tus cosas está muy chingón» por Ana Rolón

by • 19 agosto, 2013 • COLABORADORESComments (789)4354

 

Cartera

Una de mis personas favoritas que inyecta juventud a mi adultocontemporánea vida es Ana Rolón, por eso la invité a ser parte de los colaboradores de Dramas de Casa.  Estamos haciendo ajustes para que los colaboradores tengan su propia sección y puedan postear sus textos y tener contacto directo con los lectores, mientras tanto, seré yo quien los introduzca a sus textos.

Sin más preámbulos, le doy la bienvenida a Ana Rolón con su primer entrega para Dramas de Casa.

 

«Pagar tus cosas está muy chingón»

Por Ana Rolón*

Te levantas y abres el monedero. Doscientos veinticuatro pesos. Recuerdas la flamante chamarra de piel que viste en la tienda pretenciosa a la que la mayoría de los clasemedieros vamos para rellenar el clóset. Le voy a decir a mi mamá que ya me quedé sin varo, que se moche. Qué cómodo es vivir en casa de papás, donde el refrigerador siempre está a reventar de comida –no caduca– o donde la cama está tendida todos los días como por arte de magia. La fiesta de la próxima semana cuesta cien pesos, no hay problema, papá deposita la quincena hoy.

Como muchas cosas en la vida, despegarse de la cartera de papás requiere de todo un proceso (y sí, sí está cabrón). No se trata que después de un par de gritos en la cena, corras a tu habitación, hagas tu maleta –con un cepillo de dientes, un cuaderno, tu iPad y el suéter que nunca te quitas– y muy indignado te salgas de casa. Tampoco cuenta si empiezas a ser el mueble extra en la casa de los papás de tu amigo (no, esto no cuenta como que ya creciste y vives solo).

Exacto, por ahí va la cosa: ser independiente no sólo significa salirte de casa. El verdadero placer de independizarte empieza cuando decides paso a paso cómo vas a administrar tu dinero. Ese freelancito que te acaban de pagar la quincena pasada, el concurso de diseño que ganaste, los cincuenta pesos que te ahorraste por tomar el metro en lugar del taxi, todo eso puede significar un brinquito a la autonomía que en algún momento tendrás que vivir. Y bueno, no es que esté descubriendo ningún hilo negro, pero siempre es bueno que alguien nos escupa las cosas más obvias en la cara.

Les voy adelantando un secreto: se siente bien chingón pagarse lo que uno considera que vale la pena. Aprender a ahorrar va de la mano con gastar inteligentemente. Ahí sí, ustedes jóvenes sabios y conocedores del mundo, saben cuáles son los gastos inteligentes. Dejen de pedir dinero para ir al cine a ver Pacific Rim (sí, sí está bien padre, pero ese no es el tema), para hacer cualquier viaje fugaz (sí, un fin de semana en Oaxaca cuenta como fugaz), para pagar los altos precios de Ocesa (ni modo, capitalistas somos y en capitalistas nos convertiremos). En serio, pagarte esas clases de doblaje que tu papá se rehusó a financiar, es un gran inicio.

 

*Hola. Soy Ana Rolón. Me gustan los cubos Rubik. Como mi apellido es una gran canción, a cada texto le sugeriré una rola –que yo considero grande– para acompañar (¡a ver si les gustan!).

 

 

 

Related Posts

Comments are closed.