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Garrapata con suerte

by • 29 julio, 2014 • COLABORADORESComentarios desactivados en Garrapata con suerte1798

 

Soy una mujer afortunada. Lo digo sin ninguna pena (menos gloria). En mi caso volar del nido no fue difícil, admito que la mayoría de gastos aún los cubre mi familia, pero vaya, logré escaparle a la comodidad clasemediera. ¡Maldito aburguesamiento!, siempre he pensado que nos hace unos inútiles.

Va otra confesión, antes de vivir sola jamás había tendido mi cama, ni lavado los platos, menos cocinado, ni sacado la basura, cambiado un garrafón bla, bla bla… ¿Pan comido?, NUNCA. Empezar a vivir solo es complicado después de estar acostumbrada a recibirlo todo extendiendo la manita.

“Yo no me pienso ir de casa. Ahí tengo todo, nada me cuesta”, le escuchaba hace poco a un amigo. Entiendo que el confort siempre es mucho más fácil, delicioso, plácido. Ser garrapatas es fácil.

Sé que cada quien es libre de hacer de su culo un candelero, pero después de adentrarme a esta experiencia de “semi-independencia”, puedo decir que lo desconocido se saborea mucho más. Es mucho más placentero llegar a una casita decorada por ti. Tener tu propio espacio y compartirlo con roomies y no con hermanos menores.

Soy una mujer afortunada. Tuve la suerte de caer en blandito a mi nuevo nido: las circunstancias ayudaron a contar con mi familia aún después de dejar la casa (bendita universidad y todos los pretextos que puede proveer).

Estoy a nada de desprenderme del gallo y la gallina por completo y no va a ser para nada difícil: tengo harta práctica de por medio.

 

 

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