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regalos intercambio 2012

Regalo bueno – Regalo malo

by • 10 diciembre, 2012 • AUNQUE USTED NO LO LEA comentarios1907

 

regalos intercambio 2012

Es oficial, este fin de semana arrancaron los primeros intercambios navideños. Debo confesar que no era muy afecta a esta tradición porque nunca era bien correspondida.  La calidad de mis regalos era infinitamente superior a los que recibía y eso me causaba mucha frustración, misma que me “tragaba” con ponche (porque hacer un berrinche por algo así está muy demás en esos momentos).

Con mucho orgullo, confieso que a lo largo de los años nunca bajé la calidad de mis regalos con la esperanza de que algún día me tocara aunque sea uno de esos regalos increíbles que le tocaban al tipo de amigos desenfadados que, si el intercambio era de $300 pesos, metían una tarjeta Itunes (seguramente comprada en un Oxxo de camino) en un sobre, en una bolsota (evidentemente reciclada) o hasta envuelta en papel de baño (esto es real).

Después de años de no tener reciprocidad “regalística” y de invertir considerablemente más tiempo y dinero que los demás en regalos de intercambio, esta Navidad decidí relajarme y dejar de ser tan aprensiva.

Entonces apareció la primer cena de amigos con intercambio Navideño incluido bajo la dinámica: Regalo Bueno / Regalo Malo.

Mis regalos buenos no dejaron de ser buenos, pero este año, los malos eran espectaculares.  Esa emoción que genera envolver “El regalo malo” para que los demás se vayan con la “finta” nunca la había vivido así.  Solamente pensaba en sus caras y las carcajadas que en mi cabeza imaginaba se iban a escuchar mientras todos se peleaban por una caja increíble que dentro de varias cajas y cajitas tenía entre paja una pomada de la campana.

Y así fue… Arrancó el intercambio y la pelea por regalos buenos y malos con dados.  No me enteré de lo que elegí, solamente contaba las rondas que faltaban para ver quién se quedaba con mis regalos malos para denominarme culpable por el ataque de risa colectivo que podrían causar.

Para mi sorpresa, la primer carcajada de la noche me la patrocinaron.   Cuando abrí mi primer regalo y vi que, al igual que yo, le habían metido producción a la envoltura del regalo malo y hasta piedras habían puesto para que “pesara”, no me pude contener.

Por primera vez en toda mi historia de “intercambios navideños”, me llevé el mejor regalo de la noche: la risa de mis amigos.

 

 

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