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Más tradiciones y menos quejas

by • 2 noviembre, 2012 • AUNQUE USTED NO LO LEAComments (48)1590

 

Como habrán podido leer a lo largo de estos días, el tema de los altares de muertos, en especial, me da mucha curiosidad.  Me parece increíble el folklor que nuestra cultura manifiesta sobre la muerte cuando, de inicio, nos cuesta tanto aceptarla.

 

Desafortunadamente a lo largo de mi vida he tenido que enfrentar  pérdidas muy dolorosas y me ha tocado recibir todo tipo de palabras de consuelo.  Nunca voy a olvidar el día que en pleno velorio me contaron sobre un antiguo proverbio hindú que dice: “Cuando naces, tu lloras y todos a tu alrededor sonríen.  Vive de tal manera que cuando mueras seas tú el que sonrías y los demás los que lloren” y a mí (honestamente) no me provocó más que asco (al asimilarlo como filosofía de libro de autosuperación de cafetería) e impotencia, pero al final, tenía algo de razón (aunque en ese escenario todos llorábamos y nadie podía escuchar la risa de la persona que se fue).

 

Aceptar la muerte y  festejarla me parece que habla de una cultura evolucionada, por eso me llena de orgullo que México lo haga festejando y honrando a sus muertos.

 

Toda esa gente que (muchas veces haciendo grandes esfuerzos económicos) monta altares hermosos en sus casas y patios llenos de comida, fotografías, juguetes y cosas que les gustaban a sus difuntos hacen un auténtico tributo a la vida.

 

Vivimos quejándonos de un sin fin de cosas que se hacen mal en este país: de la corrupción, de la burocracia, de la mediocridad, del infierno político, del tráfico…  Y a veces nos hace falta volver a nuestro origen y ver que, si bien las circunstancias externas no nos ayudan, somos gente fuerte por naturaleza y eso tendría que ser suficiente para cambiar el rumbo que está tomando México.

 

Ya sé, empiezo a sonar a campaña pre-electoral y no era ese mi objetivo.  A lo que iba es que no debemos dejar pasar las tradiciones porque hablan mucho de lo que somos hoy.

 

Creamos o no en la vida después de la muerte y nos pueda aterrar (o fascinar) la idea de que los muertos nos visiten en estos días, si no pudiste poner un altar o ayudar a poner uno estás a tiempo de acercarte mañana a ayudar a quitarlo.

 

Lo primero que se hace el 3 de Noviembre es apagar las veladoras y despedir a los espíritus que nos visitaron.  Al quitar el altar, las familias y amigos por tradición, beben y comen lo que pusieron en el altar asimilando que “compartieron” esto con sus difuntos; invitar a alguien más al festín es un honor.

 

Pensemos en adoptar más tradiciones y menos quejas, eso en definitiva nos tiene que ayudar a ser y estar mejor.

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