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@lapastadedientes

by • 27 septiembre, 2013 • AUNQUE USTED NO LO LEAComentarios desactivados en @lapastadedientes6453

 

pasta de dientesNo sé si dimos un paso adelante o si retrocedimos, pero sin duda hemos cambiado. Habiendo tantos problemas y tantas nuevas razones para provocarlos, ¿uno de los principales motivos de divorcio seguirá siendo la forma de apachurrar la pasta de dientes?

¿Es acaso la pasta de dientes el origen del término «diferencias irreconciliables»?

Pienso en los años sesenta, en un grupo de seis mujeres jugando bridge. Priti Torres Ibargüengoitia, con un nudo en la garganta, abandona sus cartas a la vista de todas, prende un cigarro y dice: «Roberto me dejó…» Con cara de asombro, las demás sueltan las cartas y se escucha a la Chata Guerra decir (con ese carácter tan particular que tiene) «¿Colgate o Crest, Priti?» Y Priti, desconsolada, desmoronada, comienza a llorar a mares gritando: ¡Crest, fue por la Crest! Y todas la toman compasivamente de la manita diciéndole lo difícil que es mantener un matrimonio, abundan en las dificultades y obstáculos que la vida nos pone en el camino, sobre todo los dentífricos…

Cincuenta años después todo cambió, gracias a las tres mil presentaciones de pastas de dientes (tubo de plástico, de aluminio, dispensador, con chispagel, de menta, de chicle, de hierbabuena, de bicarbonato, para encías sensibles, para dientes sensibles, para gente sensible…). ¡Ya contamos con el nuevo culpable de todas nuestras angustias y quebrantos: el smartphone!

Él y ella comulgan con el método de «apachurramiento» de la pasta (de hecho, ni atención le han puesto). Pero si tan solo pudieran soltar sus teléfonos cinco minutos y dejar de atender crisis emocionales ajenas vía chat telefónico, ver qué están haciendo sus amigos, comentar en vivo el partido por twitter o asumir que el mundo no se va a caer a pedazos si no pueden hacer un trío de dulces o juntar la galleta de chochitos con el caramelo de rayitas, tal vez hablarían un poquito más y podrían volver a lo básico.

Hoy las nietas de la Priti y la Chata se sientan con cuatro amigas más y no pasan ni quince minutos para que todas estén abstraídas en sus teléfonos, chateando o revisando las notificaciones del facebook o posteando algo así como: «@lachatita Increíble tarde de drinks con @laminipriti @lacuquismx @NenaAbascal @LoreGurza y #Prochiquenotienetwitter».

Ese tweet les va a costar aproximadamente media hora, porque se desata el: «@laminipriti RT @lachatita: Increíble tarde de drinks con @laminipriti @lacuquismx @NenaAbascal @LoreGurza y Prochi que no tiene Twitter > +1000» y así hasta que llegan al + 1000000000 (mientras que la «#ProchiquenotieneTwitter» sigue sin entender nada). Y eso que no contamos con el tweet-scandal de @AleCorcuera cuando vio que se habían reunido todas y a ella no la invitaron…

La Mini-Priti y La Chatita no se enteraron ese día si a alguna la dejó el marido o si la otra volvió feliz de su viaje por Bora Bora, ni cuánto pesó el bebé de Lore Gurza o si la Prochi  está estrenando nuevas estrías en este tercer embarazo, para eso existe el facebook.

La pasta de dientes hoy debe tener la autoestima por lo cielos, agradeciendo infinitamente al smartphone su reivindicación. Tal vez el tiempo le dará al teléfono celular este beneficio, aunque quizá será ya muy tarde para volver atrás…

 

 

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