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Divorciándome del chicharrón

by • 2 julio, 2013 • AUNQUE USTED NO LO LEAComentarios desactivados en Divorciándome del chicharrón12953

 

cerdo

A lo largo de mi vida, el chicharrón y yo hemos tenido una relación que, si bien no ha sido (lo que se dice) cercana, nos ha dado grandes momentos a ambos.  Y es que sí, yo sí creo que las dos partes ganamos, porque el chicharrón que ingerí en mi vida fue muy afortunado, siempre estuvo acompañado de un rico guacamole o de unos tacos campechanos de antología.

Pensándolo bien, no.  No siempre fue afortunado el chicharrón que comí, está esa etapa en la que explorando la opción número 26 de “dietas desesperadas” le entré al Atkins y me atiborré de bolsas de chicharrones  (de los de bolsa rojita que tienen a un cochinito en la parte frontal, los “naturales”).  Ahí ganamos: la marca de papitas que los fabrica por los altos ingresos que tuvo ese mes y yo, que acumulé 3 kilos de grasa en los muslos y un fuerte brote de acné porque no era Atkins lo que necesitaba, sino medio Novotiral al día para controlar mi hipotiroidismo,  pero esa es otra historia.

Hoy por primera vez en mi vida fui testigo de la vida de un chicharrón desde su más puro origen. No sé cómo explicarlo sin que suene grotesco… Y es que realmente creo que no hay un punto en donde se pueda “decorar”, el proceso chicharronero es un asco de principio a fin.

Después de ver cómo es destazado con destreza un chanchito muerto y cómo en cuestión de minutos “surge” el chicharrón (como lo conocemos), he decidido divorciarme para siempre de él.  Y cuando digo para siempre, estoy consciente de que no será fácil, porque el chicharrón en salsa verde lo puedo eliminar de mi vida sin problemas, pero ¿el taco campechano? ¿Cómo se supone que se sobrevive esta vida sin tacos campechanos? ¿Se puede?

Hoy un amigo hablaba de lo aburridas que son las personas que se “convierten” al mundo orgánico y estoy muy de acuerdo con él en que mucha gente lo ha hecho por mera pose, por seguir una tendencia que está de moda “comer huevo está OUT, pero comprar huevo orgánico es super IN”.

Lo que hoy en día conocemos como “comida orgánica” no es más que lo que nuestras madres compraban hace 20 años. Creo que el problema es ponerle un adjetivo a la comida, el “orgánico” de hoy es el “mercado” de ayer.   Perseguir estar mejor nunca está mal, pero hacerlo por pose es un error.  Cuánta gente va por la vida diciendo que son vegetarianos, evitando lácteos y gluten porque son “veneno” y los ves ahogados con las neuronas fundidas todos los fines de semana, ¿eso sí está bien o cómo funciona?

Más allá de una moda hay que creer en los alimentos que eliges para nutrir tu cuerpo, todos sabemos perfectamente qué nos hace bien y qué nos hace mal; desafortunadamente tomamos conscientemente las decisiones incorrectas y pagamos las consecuencias en cuestión de horas.

Más allá de una moda, de una tendencia o de una pose, yo solamente lo que intento decirles es que yo hoy dejé de creer en el delicioso chicharrón y por eso creo que lo mejor es divorciarme de él.

¡Hasta siempre querido chicharrón…!

 

 

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