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¿De qué hablo cuando hablo de comer?

by • 20 agosto, 2014 • AUNQUE USTED NO LO LEA, SALUD, TOP 5Comentarios desactivados en ¿De qué hablo cuando hablo de comer?3778

 

Aunque parece difícil creerlo, nacemos con el instinto desarrollado de saber comer exactamente lo que nuestro cuerpo necesita. Sin embargo, hay algo que conforme vamos desarrollando nuestros sentidos y con el paso del tiempo nos traiciona: el gusto.

Y es que en lo absoluto está mal que nos guste comer, pero desafortunadamente le damos demasiada importancia en nuestras vidas, al grado de otorgarle el poder, por momentos, de controlarnos.

¿Crees que es demasiado extremo decir que la comida nos controla? Te voy a dar un par de ejemplos. Decidiste ponerte a dieta, empezaste el lunes en tiempo y forma y toda la semana la has hecho impecablemente, pero llega el fin de semana y la amargura se deja venir. Tu familia o amigos te invitan a comer o cenar y hay de dos, o simplemente decides no ir porque se complicaría demasiado con tu dieta o vas y la pasas fatal.   “Casualmente” hay cerveza, papitas, pizza, tacos y toda esa comida que te encanta y empiezas a pasarla mal… Te pones de mal humor y estás pensando en esas papas, en esa rebanada de pizza a la que se le chorreaba el queso y que se veía más deliciosa que nunca.   De lo que puedes comer, ya arrasaste con todo.   Si eran pepinos con limón, ya te comiste todo el plato; si era ensalada, ya la pediste doble… Al final, en el 90% de los casos, sucumbes. Y te comes SOLO una rebanadita de pizza o SOLO un taco y a partir de ahí, nuevamente hay dos caminos, o te dejas ir y te comes todo lo que se te pone enfrente para otra vez empezar rigurosamente a partir del siguiente lunes o realmente te quedas solo con ese pedacito que comiste y cargas con la culpa de ESE bache que tuviste en tu dieta impecable.

Otro ejemplo muy sencillo es cuando tenemos un mal día en medio de una dieta, lo único que queremos es reconfortarnos con comida y lo más placentero en esos momentos, es pensar a dónde vamos a ir a comer y qué vamos a pedir.   Después de ese momento de placer total, estamos listos nuevamente para cargar con la culpa de ese tropezón y reiniciar (hasta que se atraviese otro cumpleaños, reunión o día negro).

Y es que el problema con la comida va más allá de la ansiedad que genera la restricción de una dieta, la raíz es una cuestión de educación.   En la primaria cursamos cualquier cantidad de materias que no nos sirvieron para nada y jamás se nos habló de educación nutricional. Quizá si empezáramos por educar a nuestros niños sobre la comida que les hace bien y la que les hace daño y les explicáramos realmente cómo mantener una dieta balanceada (verdaderamente balanceada, no de acuerdo a nuestra pirámide nutricional que está basada en lácteos y carbohidratos), nuestra realidad sería otra y no seríamos el país con más niños obesos en el mundo.

Comer es el acto de darle al cuerpo los nutrientes que necesita para funcionar mejor. No es atascarnos de comida chatarra, no es una dieta hipo o hiper calórica, no es ayunar con jugos, no es comer lechuga durante semanas.

Por eso hoy persigo hacer una carrera paralela como Health Coach, para enseñar a la gente los hábitos nutricionales que le pueden cambiar la vida. A mí, entender esto me tomó 33 años; puedo decir con conocimiento de causa que, por mucho, es la “dieta” más efectiva que he hecho.

Tenemos que divorciarnos de muchos mitos y pre concepciones que hay alrededor de la comida, hay que informarse y documentarse para realmente pensar en un cambio para el que no haya marcha atrás.

La mejor parte de estar informado es que realmente puedes llegar a ese punto de comer lo que quieras, ese fin de semana con pizza y tacos es posible, pero para lograrlo, hay que hacerlo conscientemente. Hay que nutrir al cuerpo, enseñarle sobre porciones y calidad de los alimentos para poder disfrutar de la comida que nos gusta sin caer en excesos.   El cuerpo es tan sabio y perfecto que sabe cómo metabolizar las grasas y los carbohidratos cuando los comes inteligentemente, ¿por qué no darnos la oportunidad de instruirlo?

Si estás pensando en un cambio, yo te ayudo! Escríbeme a melissamoch@gmail.com y armamos un plan de acción.

 

 

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